Méjico es Criollo, es un país con profundas raíces españolas, Méjico es un país católico, la mayoría de sus habitantes habla la lengua romance del reino de Castilla, Méjico es un país que pretende alcanzar la modernidad a imagen y semejanza de su vecino norteño y su familia europea, Méjico tiene una naturaleza cosmopolita heredada de su Madre patria de dónde proviene nuestra cultura occidental; el Méjico Criollo se observa en las grandes ciudades y en las familias acaudaladas, en el nombre de sus ciudades, calles, nombres y apellidos.
México es Indígena, es un país que se aferra a su pasado prehispánico, que defiende su cosmovisión, que vive su condición humana en el servicio a la comunidad, que pelea frente al Méjico Criollo, que sufre la afrenta en la ciudad a dónde acude a ofrecer su herencia, que la vende para sobrellevar la carga de un mundo que no le comprende y que no le respeta; el México indígena es el que vive en las montañas expulsado de su hogar en el altiplano, el México indígena se lee en las ciudades, calles, nombres y apellidos.
México es Mestizo, es un crisol cultural, es el encuentro de dos mundos, es el choque de mentalidades, razas, costumbres y maneras de vivir distintas, el México Mestizo funde las tradiciones indígenas con las hispanas que da origen a la vida en las ciudades, en los pueblos, en las colonias, en los barrios… El México Mestizo es aquel que se reconoce al visitar San Juan Chamula y Santa Ana Coatepec, nuestros mercados y comer el fruto que brota de nuestra tierra; el México Mestizo se encuentra en sus edificios, rituales, fiestas, nombres y apellidos.
México es esperanza, es un país joven, un país que ha tenido muchos tropiezos a lo largo de su historia, una historia sin duda plagada de oprobios y de protagonismos egoístas que mancillaron a esta patria, es esperanza porque su gente cree en su tierra, cree en ellos mismos, se une, se acompaña…
México es la esperanza de todo un continente, la esperanza de Latinoamérica; su vocación histórica a reivindicar su protagonismo en este momento de la historia, a salir glorioso junto con sus hermanas naciones del subdesarrollo ocasionado por concebirnos algo que no fuimos, no somos y no seremos.
La vocación de México no es la modernidad, la vocación de México es la pluralidad; es saber escuchar y explotar sus únicas e inigualables potencialidades heredadas por dos culturas milenarias: la occidental y la mesoaméricana.
“México es el centro del mundo, es el espíritu que trasciende la meteria.”(Pérez, 2006)
viernes, 8 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
